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PAX CAMBIARIA ¿HASTA CUÁNDO?

Mientras los dólares siguen bajo el colchón, plantean que debe subir a $1.600 para beneficiar a la producción

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino advierte que la estabilidad cambiaria, sostenida por factores transitorios, convive con desequilibrios productivos y laborales que ponen en duda su sostenibilidad.

PorTendencia de noticias
30 mar, 2026 12:25 p. m. Actualizado: 30 mar, 2026 12:25 p. m. AR
Mientras los dólares siguen bajo el colchón, plantean que debe subir a $1.600 para beneficiar a la producción

El dólar se mantiene relativamente estable mientras la inflación continúa en torno al 3% mensual, configurando un escenario de apreciación cambiaria gradual pero persistente que comienza a generar tensiones en distintos sectores de la economía. Así lo advierte un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que analiza los riesgos de este proceso y plantea la necesidad de avanzar en reformas estructurales.


Según el estudio, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, “el dólar se mantiene bastante estable mientras que la inflación persiste en torno al 3% mensual”, lo que provoca que “el tipo de cambio se vaya apreciando de manera suave, pero sostenida”. En términos concretos, el documento señala que “el dólar oficial pasó la barrera de los $1.400 en octubre del 2025 mientras que en marzo del 2026 volvió a cruzarla hacia abajo ubicándose en $1.370”, en un contexto donde “la inflación fue del 15%”. Bajo estas condiciones, advierte que “para que el tipo de cambio real sea similar al de octubre del 2025, el dólar hoy debería estar por encima de los $1.600”.


El informe sostiene que esta apreciación, sumada a un contexto de crédito limitado y costoso, configura un escenario complejo para buena parte del entramado productivo. En ese sentido, describe que “la apreciación cambiaria, combinada con crédito escaso y caro y un cúmulo de distorsiones generan un entorno adverso para muchos sectores productivos”. Esto se traduce en un desempeño desigual de la actividad económica: mientras algunas ramas crecen, otras retroceden.


Ganadores, perdedores y una costumbre histórica


En base a datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el documento detalla que “la industria, el comercio, hoteles y restaurantes” registraron caídas interanuales en enero de 2026, mientras que “el campo, energía y minería se siguen expandiendo”.


En cuanto a la sostenibilidad del actual esquema cambiario, el análisis pone el foco en el destino de los dólares que ingresan al país. De acuerdo con el balance cambiario del Banco Central, entre enero y febrero de 2026 la balanza comercial fue superavitaria en 4.000 millones de dólares, y los préstamos internacionales a empresas alcanzaron los 3.800 millones. Sin embargo, el atesoramiento de divisas por parte de particulares llegó a 4.900 millones.


Estos datos, advierte IDESA, reflejan que “las dos fuentes más importantes de ingresos de dólares al país se están utilizando fundamentalmente para el atesoramiento de dólares por parte de la gente”, un fenómeno que “se explica por la incertidumbre y malas experiencias del pasado, pero que no es deseable ni sostenible”. En ese marco, agrega que “la calma en el mercado se basa en cubrir la demanda de dólares para atesorar con las divisas que se generan gracias a la contracción de importaciones y al ingreso de dólares por endeudamiento en el exterior”.


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El impacto de este esquema también se refleja en el mercado laboral. El informe señala que “el dinamismo se concentre en el agro, energía y minería”, mientras que los sectores urbanos muestran un deterioro. En particular, advierte sobre “aumento del desempleo, destrucción de puestos de trabajo asalariados formales, crecimiento del cuentapropismo informal y estancamiento del salario real”, que se ubica en niveles similares a los de fines de 2023.


Frente a este panorama, el documento plantea la necesidad de acelerar la normalización del sistema económico. En esa línea, sostiene que “resulta imprescindible acelerar el ritmo hacia el régimen cambiario, monetario y financiero definitivo”, lo que implica “eliminar el remanente del cepo”, “darle curso legal al dólar” y permitir que “el tipo de cambio y la tasa de interés se determinen por el mercado”.


Tensiones a corto plazo


De acuerdo con el informe, estas medidas permitirían evitar “riesgos de apreciación cambiaria” y mejorar el acceso al financiamiento, ya que “más previsibilidad y más créditos son vitales para reactivar el consumo privado y la producción nacional”.


Finalmente, IDESA reconoce que avanzar en este proceso podría generar tensiones en el corto plazo. No obstante, aclara que “acelerar la normalización tiene riesgos de generar turbulencias”, aunque se trataría de un fenómeno “transitorio”, siempre que se mantenga “el firme compromiso con el equilibrio fiscal y el ordenamiento del Banco Central”. En ese sentido, concluye que no se trataría de una crisis estructural, sino de “un episodio puntual y de dimensiones acotadas”, lejos de los desequilibrios que caracterizaron experiencias anteriores.

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